Por mi parte, no hay absolutamente nada que celebrar a nivel de sociedad, si acaso, hay que celebrar que la gasolina ha vuelto a subir de manera demencial, los artículos de primera necesidad, la ropa, se han creado nuevos impuestos, y sino se crearán, el despilfarro absurdo de la Navidad, para luego llegar ahogados en el Mes de Enero, la falsa felicidad.
La gente no es consecuente con su potencial económico, aqui hay un problema grave, o bien no es consciente de sus limitaciones económicas, o bien tienen que fardar como sea, y gastar lo que no está escrito, aún a expensas de pasar las de cain con tal de presumir, la vida es muy sencilla, yo tengo una máxima, si se puede, adelante, si no se puede, no se puede, y es innegociable, por mi parte, no me he gastado un solo céntimo de más estas Navidades, ni he sido más feliz por el hecho de ser Navidad, ni por ver a Santa Claus trepando por las casas, que por cierto, eso es americano, que yo sepa, jamás se celebró en los ochenta. Ahora tengo el bolsillo lleno, y lo administraré como crea conveniente, mientras a mi alrededor, veré como la gente sufre por su mala cabeza, por querer superar sus propios límites. La gente es pretenciosa, y si yo por ejemplo, me caso a lo grande, el vecino se enfurecerá, y sólo por coraje, querrá hacer una boda más grande que la mía, aunque no pueda pagarla. A esto le llamo competividad mal entendida.
La vida es sencilla, se consecuente de tu situación económica, y en base a eso, gasta el dinero dentro de ese límite.
La cuesta de enero debería llamarse la cuesta del despilfarro, de la pretensión.
La gente no es consecuente con su potencial económico, aqui hay un problema grave, o bien no es consciente de sus limitaciones económicas, o bien tienen que fardar como sea, y gastar lo que no está escrito, aún a expensas de pasar las de cain con tal de presumir, la vida es muy sencilla, yo tengo una máxima, si se puede, adelante, si no se puede, no se puede, y es innegociable, por mi parte, no me he gastado un solo céntimo de más estas Navidades, ni he sido más feliz por el hecho de ser Navidad, ni por ver a Santa Claus trepando por las casas, que por cierto, eso es americano, que yo sepa, jamás se celebró en los ochenta. Ahora tengo el bolsillo lleno, y lo administraré como crea conveniente, mientras a mi alrededor, veré como la gente sufre por su mala cabeza, por querer superar sus propios límites. La gente es pretenciosa, y si yo por ejemplo, me caso a lo grande, el vecino se enfurecerá, y sólo por coraje, querrá hacer una boda más grande que la mía, aunque no pueda pagarla. A esto le llamo competividad mal entendida.
La vida es sencilla, se consecuente de tu situación económica, y en base a eso, gasta el dinero dentro de ese límite.
La cuesta de enero debería llamarse la cuesta del despilfarro, de la pretensión.
Comentarios
Feliz año!