Ahora por fin, he vuelto a escribir cuentos, estoy por el segundo, trata de un chico, que movido por la fascinación, se propone dedicar su vida a encontrar oro, y por supuesto se encuentra todo tipo de obstáculos hasta acceder a él, es como una reivindicación a lo de siempre, no cesar de intentar nuestros sueños, nuestras metas, todo aquello que pueda hacernos la vida más agradable.
Mi madre siempre dice que soy una persona solitaria, discrepo, soy una persona reservada, que me gusta disfrutar sólo, y necesito muy poco para disfrutar, puedo disfrutar mirando un bello paisaje, o el torrente de agua, que por cierto todavía tenemos en Mallorca, la Maravillosa Serra de Tramuntana, pero también disfruto de la compañía de personas agradables, que valgan la pena, o sea que la descripción de solitario, no encaja conmigo, es verdad, que no siempre deseo estar en compañía, pero tampoco la rehuyo. Quiero disfrutar de hermosas y motivadoras conversaciones, a la vez que perderme en mis pensamientos en otras ocasiones. La vida es larga, y nos permite saborearla tranquilamente, sin prisas, con paso firme si queréis, pero sin prisas, siempre hay tiempo para sentarse en un banco a reflexionar, quizás alguien te hablará, y te hará la estancia más agradable, y suponga una nueva motivación a tu vida, o quizás simplemente, te perderás en tus pensamientos, y disfrutarás con ellos, tratando siempre de inspirarte, de seguir avanzando, en el río de la vida. Pero no olvidéis que las prisas son malas consejeras, las prisas llevan a la precipitación, a cometer errores que de otro modo no cometerias, a tener accidentes de tráfico sólo para llegar unos minutos antes, como si todo fuese cuestión de vida o muerte. Plantad cara a esta tendencia general, y no os dejéis llevar por el miedo, miedo a que os despidan, a que os cierren una tienda, o lo que sea, la vida no es tan trágica. Si llegado el caso, os despidieran, tal día hará un año. Tomad las cosas con filosofía, y no os dejéis engañar por vuestra mente, vuestra mente os engaña si. Os dice que algo terrible va a pasar, cuando muy pocas veces ocurre nada, a lo sumo, un tirón de orejas, y a otra cosa mariposa. Si realmente os aprecian, tranquilos, que no os echarán, que lo que ibais a comprar no desaparecerá de la faz de la Tierra, simplemente tendréis que ir al día siguiente, pero ya, sin más.
Mi madre siempre dice que soy una persona solitaria, discrepo, soy una persona reservada, que me gusta disfrutar sólo, y necesito muy poco para disfrutar, puedo disfrutar mirando un bello paisaje, o el torrente de agua, que por cierto todavía tenemos en Mallorca, la Maravillosa Serra de Tramuntana, pero también disfruto de la compañía de personas agradables, que valgan la pena, o sea que la descripción de solitario, no encaja conmigo, es verdad, que no siempre deseo estar en compañía, pero tampoco la rehuyo. Quiero disfrutar de hermosas y motivadoras conversaciones, a la vez que perderme en mis pensamientos en otras ocasiones. La vida es larga, y nos permite saborearla tranquilamente, sin prisas, con paso firme si queréis, pero sin prisas, siempre hay tiempo para sentarse en un banco a reflexionar, quizás alguien te hablará, y te hará la estancia más agradable, y suponga una nueva motivación a tu vida, o quizás simplemente, te perderás en tus pensamientos, y disfrutarás con ellos, tratando siempre de inspirarte, de seguir avanzando, en el río de la vida. Pero no olvidéis que las prisas son malas consejeras, las prisas llevan a la precipitación, a cometer errores que de otro modo no cometerias, a tener accidentes de tráfico sólo para llegar unos minutos antes, como si todo fuese cuestión de vida o muerte. Plantad cara a esta tendencia general, y no os dejéis llevar por el miedo, miedo a que os despidan, a que os cierren una tienda, o lo que sea, la vida no es tan trágica. Si llegado el caso, os despidieran, tal día hará un año. Tomad las cosas con filosofía, y no os dejéis engañar por vuestra mente, vuestra mente os engaña si. Os dice que algo terrible va a pasar, cuando muy pocas veces ocurre nada, a lo sumo, un tirón de orejas, y a otra cosa mariposa. Si realmente os aprecian, tranquilos, que no os echarán, que lo que ibais a comprar no desaparecerá de la faz de la Tierra, simplemente tendréis que ir al día siguiente, pero ya, sin más.
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